¿A qué esperamos?
El ser humano se caracteriza por la capacidad de adaptar el entorno a sus necesidades. El problema viene cuando se entiende por necesidad algo que no lo es.
La mejor forma de ganar dinero es crear una necesidad y cubrirla, cobrando por ello, claro. El ejemplo más evidente es el caso de la telefonía movil. Hace solo 10 años nadie tenia ni necesitaba un teléfono móvil. Ahora nos sentimos desnudos cuando nos lo olvidamos en casa.
El problema es que para cubrir esas pseudo-necesidades hacen falta recursos, ya sea energía o materias primas. Hasta ahora hemos demostrado que no somos capaces de gestionar ni una cosa ni la otra y estos dos elementos vitales están en manos de “los de siempre”, que siguen acumulando inmensas fortunas basandose en el principio de la escasez.

Si algo es escaso, es valioso. Así de sencillo. Pero no nos equivoquemos. El planeta nos proporciona suficiente enrgia para todos los que estamos y para los millones que vendrán. Pero, ¿sabemos aprobecharla? Si. ¿Queremos? No.
Llamádme loco, tecnócrata, estúpido o iluso pero estoy convencido de que poseemos todas las herramientas necesarias para dejar de cambiar el entorno y empezar a adaptarnos nosotros a él.
Esto también es una autocrítica pues soy un consumista compulsivo. Pero, al menos, soy consciente de la situación. Necesitamos un detonante, un lider, un desastre o algo parecido que nos habra los ojos, que nos haga reaccionar.
Es necesario un cambio. Tiene que ser ahora, ya. ¿O vamos a esperar a que se nos pudra el planeta debajo de nuestros pies?